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Entornos protectores y libres de violencia contra niñas y adolescentes

La violencia contra niñas y adolescentes es una problemática que va en aumento.  Según cifras de la Policía Nacional, al 30 de septiembre de 2018, se registraron 17.714 denuncias por delitos sexuales contra niñas y adolescentes, esto equivale a un incremento del 18% respecto a las denuncias recibidas en el 2017. Así mismo, de acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, el total de exámenes médico-legales por presunto delito sexual efectuados en 2018 se incrementó en un 26% respecto a 2017.

Por eso, además de establecer medidas legales y gubernamentales para frenar este tipo de violencias, también es necesario que como adultos reflexionemos sobre cómo algunos de nuestros comportamientos, costumbres o creencias pueden mantenerlas o propiciarlas. Los invitamos entonces, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las niñas y las mujeres, a reflexionar sobre algunas herramientas que pueden ayudarnos a frenar esta problemática:

1. Pensar críticamente sobre el rol de hombres y mujeres
Aunque la violencia contra las niñas y adolescentes se expresa en delitos como el maltrato, el abuso o la explotación sexual, algunas de nuestras acciones o conversaciones cotidianas legitiman estas situaciones. Cosas tan sencillas como decir frases como “Pareces una niña”, “Eso es cosa de niñas/niños”, “Ella se lo buscó” no solo validan que las mujeres sean víctimas de abuso o que los hombres las abusen, sino que transmite la idea de que NO todos tenemos los mismos derechos.

2. Decir “No” al castigo físico
La evidencia científica muestra que el castigo físico tiene un impacto  negativo, a corto y largo plazo, en el desarrollo de los niños. Este les enseña que está bien golpear a los demás, y que las personas que los aman los pueden maltratar “por su bien”. Por eso, es muy importante que madres, padres y cuidadores, además de informarnos sobre las consecuencias del castigo físico, aprendamos a utilizar otras herramientas, basadas en el diálogo y el respeto, para resolver los conflictos o corregir el comportamiento de nuestros hijos.

3. Conocer los riesgos y usar los canales de denuncia
Es muy importante que madres, padres, cuidadores y educadores estemos informados sobre  los riesgos a los que se enfrentan nuestros hijos y estudiantes en los espacios reales y virtuales. De esta forma, no solo podemos adquirir herramientas que nos permitan protegerlos, sino aprendemos a identificar las entidades o personas a las que podemos recurrir. Para denunciar cualquier vulneración a sus derechos, podemos hacer uso de la línea nacional 141 del ICBF, de www.teprotejo.org o el App Te Protejo.

Para conocer más sobre cómo prevenir la violencia contra las mujeres lo invitamos a que visite el trabajo de Naciones Unidas en este tema y a reportar estos casos en www.teprotejo.org

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